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Un problema de identidad real: más allá de la insignia azul de Twitter

Índice de contenidos

La reciente compra de Twitter, por parte de Elon Musk, ha vuelto a recordarnos que la gestión de la identidad de las personas en internet, y en las redes sociales en particular, es un problema sin resolver. El problema de la identidad real frente a la identidad supuesta. 

¿Sabemos realmente quiénes son las personas con las que interactuamos en Internet?

Nos relacionamos dando por sentado que una cuenta en una red social se corresponde con una persona real. Pero esto no siempre es así. Ya no es ningún secreto que existen cientos de miles de cuentas falsas, no solo en Twitter, que simulan corresponderse con una persona real, cuando en realidad detrás de ellas hay organizaciones o personas que aspiran, y en muchos casos consiguen, alterar la opinión pública, desinformar o amplificar la señal sobre cualquier tema.

Facebook reconoció haber eliminado, solo en el primer trimestre de 2019, 2.200 millones de cuentas falsas. 2.200 millones. Y los grupos de investigación y consultoría SparkToro y Followerwonk reportaron recientemente que más del 23,42% de los 93 millones de seguidores de la cuenta de Elon Musk en Twitter probablemente sean cuentas falsas o spam. No son cifras menores. Es un problema de identidad real.

Elon Musk ha entrado en el ecosistema de las redes sociales de manera controvertida. Pero, más allá del ruido generado por sus formas de hacer y sus polémicas decisiones, subyace un debate de gran relevancia que transita a medio camino entre la libertad de expresión y nuestro derecho a ser reconocidos y reconocer a los demás por una identidad real en internet.

Identidad en internet y libertad de expresión: de persona a persona

Identidad en internet y libertad de expresión: una ecuación que en su transformación digital enfrenta nuevos y apasionantes retos. 

La libertad de expresión, como derecho fundamental, pivota sobre la realidad de que esa capacidad le pertenece a una persona concreta; y que esa persona es garante de ese derecho, dentro del ordenamiento legal de la sociedad en la vive.

En cambio, cuando hablamos de redes sociales e internet, todo se desdibuja. Parece no haber tanto consenso con el hecho de que las cuentas de los usuarios debieran estar vinculadas a una persona real, y que, tanto la red social en la que esa persona se expresa, como la persona propietaria de esa cuenta, son responsables del uso que hacen de esa libertad. 

Nos relacionamos bajo la premisa de que una cuenta de usuario es una persona, pero, ni el propietario de la red social sabe quienes son las personas detrás de una cuenta, ni los usuarios tienen la certeza de si detrás de cientos de cuentas hay una o cien personas distintas, o bien, si la cuenta con la que interactúa es una parodia. 

Y, ¿qué pasa cuando la plataforma desconoce la identidad real de las personas titulares de los perfiles de usuario que alberga? ¿Qué sucede si uno puede abrir infinitas cuentas haciendo creer a todos que es cientos de miles de personas, cuando en realidad es uno? Parece claro. Decir lo que uno quiera, sin miedo a ser condenado por ello, se convierte en una opción posible. Y adulterar la realidad, haciendo creer que muchos opinan algo cuando quizá, en realidad, esa es la opinión de muy pocos, también se convierte en una opción a tu alcance. 

La realidad es que nadie está poniendole freno a esto; y como consecuencia: desinformación e impunidad. Dos resultados que nunca estuvieron en la génesis de las redes sociales, ni de internet. Y que, desde luego, no son el contexto de convivencia al que aspiramos.

¿Podría ser Twitter la primera red social en utilizar biometría para verificar la identidad de sus usuarios?

A lo largo de estos años, hemos ido observando un deterioro en el nivel y la calidad de la conversación en redes sociales, particularmente en twitter, donde el anonimato, como ya hemos visto, propicia comportamientos que fuera de ese contexto digital y de pseudoanonimato, no se darían. Elon Musk lo sabe y es uno de sus compromisos: “encontrar y eliminar cualquier bot/troll/spam en twitter”. 

Con toda humildad, pero también con todo el convencimiento, desde Veridas, nos encantaría que Twitter fuera la primera red social que abrazara el uso de biometría para verificar la identidad real de sus usuarios.

Encuentra las respuestas a las preguntas más frecuentes sobre la tecnología biométrica, Inteligencia Artificial y reconocimiento facial y de voz

De esta forma, cuando un nuevo usuario quisiera abrir una cuenta, debería acreditar que es mayor de edad (si es requerido), proporcionar su documento de identidad, y aportar un selfie para que se pudiese verificar que la persona que se está dando de alta es la misma persona que aparece en el documento de identidad aportado. 

Acreditar tu identidad real con biometría no impediría que como usuario de la cuenta utilizases otro nombre o apodo, pero sí aseguraría que, en caso de abuso, se pudiese determinar la identidad real detrás de ese perfil. Creemos en la libertad de expresión y la existencia de cuentas anónimas debe seguir siendo posible, especialmente en países donde la libertad de expresión es más difícil que sea garantizada. En esos casos, lógicamente, las manifestaciones vertidas en cualquier sentido no deben tener el peso que el que debería tener una cuenta verificada.

Las cuentas verificadas, deberían seguir el proceso que sectores como la banca pusieron en marcha desde 2016 para verificar la identidad de una persona, y poder así, ofrecer garantías de que los clientes con los que operan son personas reales. 

Realizar un proceso de alta digital biométrico, de manera privada, segura y voluntaria, y vincularlo a las credenciales de identidad de cada país, pondría freno a los abusos que actualmente observamos en redes sociales y que representan, como ya hemos visto al comienzo de este escrito, uno de los mayores problemas que enfrentan las redes sociales para su credibilidad y supervivencia como canales de comunicación. Una vez verificada una cuenta, se debería chequear que la persona que usa el perfil es la que se registró usando biometría, recuperando así la esencia de las redes sociales como espacio de relación y comunicación de persona a persona.

Tanto los dueños de las redes sociales, como cada uno de nosotros como usuarios, tenemos una responsabilidad al respecto. No hay excusa para no hacerlo mejor. La tecnología está disponible, es segura y cumple con las normativas de protección de datos personales. Solo falta querer cambiar las cosas a mejor.

Estamos ante un momento histórico que puede servir para marcar una dirección no solo en Twitter, sino también en el resto de redes sociales.

Una oportunidad también para mejorar la experiencia del usuario, sin contraseñas

En Veridas tenemos tecnología propia que permite eliminar las contraseñas y las llaves. Esta es una gran oportunidad también para mejorar la experiencia del usuario de cualquier red social. Según un estudio realizado por Bitwarden, un 56% de los usuarios modifica sus contraseñas al menos una vez al mes. Esto genera una dificultad ya que se pierde tiempo y es difícil verificar la identidad de la persona que ha decidido cambiar la contraseña. Por ello, esta gran oportunidad se traduce en rapidez, comodidad y seguridad para los millones de usuarios que podrían acceder de manera robusta, segura y cómoda a su red social usando su cara o su voz.

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